EXTRACTO DEL LIBRO · Parte I · Medio ambiente
La arena que sustenta el crecimiento
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La brecha entre la generación de residuos y su recuperación también invita a seguir la cadena de materiales en sentido inverso. Antes de desechar un objeto, sus materias primas ya se han extraído de algún lugar. Pasar de los residuos electrónicos a la arena permite ver esa etapa anterior, a través de los ríos, las canteras y las costas que abastecen a la construcción.
La arena recuerda también que un problema de recursos no siempre consiste en una simple escasez mundial. La evaluación de 2026 del PNUMA describe un uso anual de arena del orden de 50 mil millones de toneladas. La arena adecuada para un uso industrial concreto no es intercambiable con cualquier grano del planeta, y su extracción puede dañar un río o una costa mucho antes de que al mundo «se le acabe» la arena. Importan la ubicación, las propiedades del material y el ritmo de reposición ecológica. [I.18]
Para poner la demanda actual en perspectiva, la siguiente figura sitúa la arena y la grava dentro de la expansión más prolongada del uso de minerales. Aquí no se dispone de un registro completo y comparable de un siglo para la arena por sí sola, de modo que las dos vistas se mantienen separadas: la curva histórica abarca los minerales no metálicos en general, mientras que los puntos adyacentes ofrecen estimaciones publicadas para arena y grava. La curva general aporta contexto, no sustituye una serie de consumo de arena. [I.29–I.31]

Las ilustraciones y las cubiertas conservan su texto original en inglés.
Figura I.15a. La demanda de arena en un siglo de expansión material. Izquierda: extracción mundial reconstruida de minerales no metálicos, 1925–2015, sobre un eje 1925–2025; incluye arena y grava, además de otros minerales. Derecha: estimaciones separadas de arena y grava: 28,6 mil millones de toneladas de insumos de materias primas en 2010 y aproximadamente 50 mil millones de toneladas utilizadas al año según el PNUMA, cifra publicada en 2022. Las diferencias de alcance y método impiden tratar estos puntos como una tendencia armonizada o calcular una tasa de crecimiento entre ellos. [I.29–I.31]
Detrás de esas grandes cantidades hay cosas familiares: viviendas, carreteras, hospitales y ciudades en expansión. El hormigón necesita arena y grava, mientras que la construcción de infraestructuras añade más demanda de áridos. Los servicios útiles que proporcionan ayudan a explicar la demanda, pero las consecuencias dependen de dónde y cómo se extrae el material. La extracción puede erosionar riberas y costas, dañar hábitats y debilitar la protección natural frente a tormentas. Las propuestas del PNUMA incluyen una mejor vigilancia, la reutilización de materiales de construcción y normas de extracción adaptadas a cada lugar. [I.31]
Seguir la arena desde el lecho de un río hasta un edificio nos lleva, por tanto, más allá de las toneladas y los costes de construcción. El lugar del que sale también es un hábitat vivo. Comprender todas las consecuencias del crecimiento material exige considerar qué ocurre con las especies que dependen de esos lugares. El ejemplo de los anfibios del primer libro nos conduce a esa pregunta, con la misma necesidad de distinguir los datos de las suposiciones.